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  • Edición impresa de Agosto 7, 2018.

Los carbohidratos nos están matando

Este año más de 610,000 estadounidenses morirán por enfermedades cardíacas, ya que son la mayor causa de muerte en hombres y mujeres.

Durante décadas, los médicos y nutricionistas prescribieron dietas bajas en grasa a las personas que intentaban disminuir el riesgo de dichas enfermedades. Es que se pensaba que las grasas saturadas en las carnes y productos lácteos tapaban las arterias.

Sin embargo, un creciente número de investigaciones sugiere que este consejo estaba equivocado. Para la mayoría, son los carbohidratos la verdadera causa de la enfermedad cardíaca.

Un reporte publicado el año pasado en The Lancet estudió la nutrición en 18 personas diferentes. Los investigadores encontraron que aquellos que consumían la menor cantidad de grasa saturada tenían las tasas más altas de enfermedad cardíaca y mortalidad. Mientras tanto, las personas que consumieron más cantidad de grasa saturada tuvieron menor tasa de eventos vasculares.

Por otra parte, limitar la ingesta de carbohidratos, en lugar de grasas, es una manera más certera de disminuir el riesgo de enfermedad cardíaca. Un análisis de más de una docena de estudios publicados en el British Journal of Nutrition encontró que los pacientes que hacían dietas de carbohidratos bajos tenían un peso corporal y sistema cardiovascular más saludable que aquellos cuya dieta era baja en grasa.

Yo soy cardiólogo en Virginia y mis propios pacientes han visto los beneficios de una dieta baja en carbohidratos y alta en grasa de primera mano.

Consideremos a Mari. A la edad de 71, ella bajó 100 libras en un año sin medicamento, reemplazo de alimentos o cirugía, solamente eliminando los azúcares y harinas y comiendo más saludable.

Denise tenía una diabetes fuera de control. Sus niveles de azúcar frecuentemente estaban por arriba de 250, un nivel muy por encima de lo normal, a pesar de usar insulina. Entonces ella comenzó una dieta baja en carbohidratos. Después de sólo una semana, ya no usaba insulina y sus niveles de azúcar estaban normales.

Cuando Jeff comenzó a trabajar conmigo tenía anormalidades severas de lípidos. Cuatro meses después, su colesterol HDL, comúnmente conocido como el “colesterol bueno”, había aumentado 13 puntos y sus niveles de triglicéridos disminuyeron de 468 a 78, bastante más debajo de los niveles normales de 150. Todo esto se logró sin medicamentos o ejercicios.

La creencia equivocada de que las grasas causan enfermedad cardíaca se deriva de investigaciones pobres y posfechadas. En 1961 la Asociación Americana del Corazón publicó su primer reporte recomendando a las personas que limitaran su consumo de grasas animales y colesterol en la dieta.

Pero esa hipótesis nunca ha sido puesta a prueba en un estudio clínico. Una prueba controlada es la única manera de comprobar la relación causa-efecto, en lugar de una simple correlación que podría ocurrir debido a una variable desconocida.

Eventualmente el National Institutes of Health comenzó a llevar a cabo pruebas clínicas. Sin embargo, estos ensayos tenía fallas importantes. Además, cuando la evidencia contradijo la narrativa médica dominante, los investigadores la enterraron efectivamente. Un estudio del NIH, el cual encontró poca o ninguna relación entre las grasas saturadas y varios problemas de salud, se condujo entre 1968 y 1973, pero no fue publicado sino hasta 16 años después.

A pesar de la evidencia escueta en contra de las grasas saturadas, los nutricionistas tradicionales aún aconsejan que las personas consuman carbohidratos y se mantengan alejados de las grasas. La AHA recomienda que se restrinja el consumo de grasa al 6 por ciento de las calorías totales. Las guías federales animan a las personas a consumir una dieta libre de grasas o baja en grasas y lácteos y bastantes granos.

Este consejo está perjudicando a ciento de miles de personas, dirigiéndolos a una muerte temprana y discapacidad.

Durante décadas nuestros líderes en salud pública han dispensado un consejo dietético fatal. Esto tiene que cambiar. Muchos médicos, incluyéndome a mí, hemos visto como las dietas bajas en carbohidratos ayudan a los pacientes a bajar de peso, revertir su diabetes y mejorar su colesterol.

El Dr. Eric Thorn es un cardiólogo afiliado con el Virginia Hospital Center.

 

 

 

 

 

 


 

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