Inicio

elpuenteinternacional

  • Edición impresa de Octubre 2, 2017.

Migrantes y voluntarios, la mayor esperanza que tiene pueblo mexicano derruido por el terremoto

En el pueblo de San Juan Pilcaya, muy cerca del epicentro del sismo de magnitud 7.1 que castigó al país hace dos semanas, poco quedó en pie. Muchos en la localidad del estado de Puebla bordeaban la desesperación. 

“El pueblo aquí es pobre, no hay trabajo... ¿Cómo vamos a hacer para poder construir?”, se preguntó Ricarda Herrera, una vecina del lugar, mirando los escombros donde alguna vez estuvo su casa y con sus pocas pertenencias amontonadas en colchones sucios y protegidas por un improvisado techo de plástico. 

En la plaza principal del pueblo, el presidente Enrique Peña Nieto pidió tranquilidad y confianza a los pobladores cuando visitó la devastada localidad. El mandatario entonces prometió enviar material de construcción y víveres. 

Pero la canosa Herrera aseguró que la ayuda para San Juan Pilcaya “hasta el momento solamente había llegado de voluntarios y algunos migrantes del pueblo”. Familias enteras estaban convencidas de que el foco del Gobierno se había volcado a la Ciudad de México -que tuvo el mayor número de muertes- y que ellos estaban abandonados. 

Impacientes, muchos pobladores se reunieron el domingo pasado para recibir el material de construcción prometido por el Gobierno, pero nunca llegó. 

“Nos dejaron peor que novia de rancho”, dijo molesto un poblador que también duerme cerca de su vivienda derruida. 

LOS MIGRANTES SE ORGANIZAN 

Calles enteras quedaron reducidas a ruinas: el terremoto acabó con el 85 por ciento del pueblo, según medios locales. 

Varios pobladores se recuperaban de golpes y fracturas en los patios que pertenecieron a sus casas porque el centro de salud local quedó cerrado por los daños. 

En otra calle, sentado en la acera, un niño de 5 años tenía su brazo visiblemente dislocado y enseñaba un pequeño cascote como muestra de lo que quedó de su vivienda. 

Voluntarios estaban entregando ayuda de la sociedad casa por casa, día y noche, a las personas damnificadas. 

Muchos nacidos en el pueblo y que emigraron a Estados Unidos o hijos de esos migrantes comenzaron a reunir fondos para enviarlos a San Juan Pilcaya. Pero también llamaron al Gobierno a honrar su promesa de apoyo. 

”Vamos a ver cómo responde el Estado, si vemos que no (responde) vamos a tener que organizarnos y hacer algo por nosotros”, propuso Gregorio Cardoso, un camionero de 60 años que vive y trabaja del otro lado de la frontera norte.

 

 

 


 

I Inicio I Locales I Internacionales I Nacionales I Columnas I Entretenimiento I Deportes I Clasificados I Publicidad I Escríbanos I Conózcanos I English Section I Advertise I Contact us I Archivo I Enlaces I

 

El Puente, LLC. ©

Locales
Internacionales
Nacionales
Columnas
Entretenimiento
Deportes
Clasificados
Conózcanos
Escríbanos
Publicidad
English Section
Advertise
Contact us
Archivo
Enlaces
Inicio Locales Internacionales Nacionales Columnas Entretenimiento Deportes Clasificados Conózcanos Escríbanos Publicidad English Section Advertise Contact us Archivo Enlaces