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  • Edición impresa de Mayo 16, 2017.

Ante la crisis, pueblos originarios de Venezuela emigran a Manaos, en Brasil

Sin comida y sin esperanza en el futuro de Venezuela, centenares de indígenas venezolanos hallaron en campamentos precarios en las calles de Manaos la oportunidad de alimentarse y la posibilidad de recibir ayuda, después de que dejaran su país en medio de una grave crisis económica y política.

“Vinimos a Manaos por necesidad, por la crisis económica, por medicinas (...) todo se acabó en Venezuela”, dijo a Reuters el indígena Abel Calderón, de 32 años, quien viajó con su familia a la ciudad del noroeste de Brasil hace aproximadamente una semana.

Desde fines del año pasado, al menos 355 indígenas waraos llegaron a la capital del estado brasileño de Amazonas, ya sea en los alrededores de la carretera o el centro de la ciudad, donde sobreviven de donaciones y reciben atención médica gratuita. Muchos trajeron artesanías desde Venezuela y trabajan como vendedores ambulantes.

El viaje a Brasil fue la solución que hallaron los indígenas a la grave situación que atraviesa Venezuela, que sufre la escasez de productos básicos y una hiperinflación, además de una crisis política que dejó decenas de muertos en medio de protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro en las últimas semanas.

“Venezuela se acabó, ya no contamos más con Venezuela”, agregó Calderón, quien vive junto a decenas de otros indígenas en un campamento levantado con palos y lonas bajo un viaducto de la ciudad.

La alcaldía de Manaos decretó estado de emergencia social para facilitar la ayuda a las familias de pueblos originarios venezolanos, que incluyen a muchos niños, adolescentes y ancianos. Las autoridades están preocupadas por la posibilidad de que se propaguen enfermedades.

Ante la situación en Venezuela, algunos grupos aborígenes expresaron su voluntad de quedarse a vivir en Manaos y estarían buscando empleo en la ciudad, pero la falta de documentos básicos es la principal barrera, según la alcaldía.

Abel Calderón quiere quedarse. “Estamos tristes en Venezuela, allá se acabó todo de todo, las personas están muriendo de hambre. Aquí en Manaos, gracias al Gobierno y a los médicos, nos están atendiendo», expresó.

«Queremos ayuda para trabajar y un lugar para vivir. Las mujeres quieren descansar y los hombres quieren trabajar aquí en Manaos, queremos seguir aquí, somos personas, somos humanos también», concluyó.

 

 

 


 

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